El 27 de octubre nuestra
Iglesia recuerda a Santa Teresa Eustoquio Verzeri. Fundadora de las Hijas del
Sagrado Corazón de Jesús. Año 1852, Italia.
Teresa Verzeri nació nació en
Bérgamo el 31 de julio de 1801en el seno de una familia aristocrática su padre
fue Antonio Verzeri y su madre Elena pertenecía a la nobleza local, ambos
profesaban gran devoción a San Jerónimo. Uno de sus hijos, que fue más tarde
obispo de Brescia, se llamaba Jerónimo, y Teresa tenía como segundo nombre
Eustoquio en recuerdo de una de las superioras que dirigió el convento que San
Jerónimo fundo. Teresa a pesar de su
posición social acomodada, eligió la pobreza y la austeridad para dedicarse por
completo a los marginados.
Decidió hacerse religiosa a
los diez años el día de su primera comunión. Fue hasta el día de su confirmación
años después que el canónigo José Bengalio la ayudo a discernir, puesto que no tenía
por seguro que esta fuera la vocación de Teresa. La hizo salir y entrar y salir
tres veces del Monasterio Benedictino de Santa Grata en Bérgamo.
Después de haber salido por
tercera vez al no encontrar allí su vocación definitiva, Teresa se consagró
enteramente a la instrucción religiosa de las niñas en una pequeña casa llamada
Gromo, que pronto se convirtió en la semilla de la nueva congregación religiosa
que había de fundó en 1831 junto al canónigo José Benaglio
La vida de la nueva comunidad
era muy austera, con largos períodos de silencio y ayuno. Teresa tuvo que hacer
frente a muchas dificultades espirituales, dudas y tentaciones. La congregación
empezó pronto a crecer, se ingresaron en ella numerosas jóvenes de buena
familia, entre las que se contaban tres hermanas de Teresa, María, Judit y
Catalina, además de su propia madre que había quedado viuda.
El canónigo Benaglio se
encargaba de la dirección espiritual de la comunidad y ayudó a redactar las
reglas y constituciones que comprendían diferentes obras de caridad: escuelas
para los niños pobres, visitas a las mujeres enfermas, centros religiosos y de
recreación para las jóvenes que se hallaban en peligro y, sobre todo, retiros
para mujeres según el espíritu de San Ignacio de Loyola.
Durante el proceso de
expansión de su obra en Brescia, contó con la amistad y el apoyo del Beato Luis
María Palazzolo, quien la ayudó en las remodelaciones de las casas para la
congregación.
En 1841, Teresa y sus
compañeras pudieron hacer la profesión solemne en manos del prefecto de la
congregación de obispos y religiosos, el cardenal Constantino Patrizi. Unos
cuantos días más tarde, fue publicado el decreto aprobatorio de la Santa Sede y
la congregación fue definitivamente confirmada en 1847. Con esta ocasión, se
autorizó a la fundadora a abrir una casa en Roma. La beata vivió todavía cinco
más años después de la fundación de la casa de Roma. Durante ellos creció en
gracia y santidad y su congregación con ella.
Escribió más de 3,500 cartas
de dirección espiritual y organizó tratados pedagógicos de vanguardia para la
educación de niñas y jóvenes. Su pedagogía buscaba formar la libertad y la
conciencia, no imponer normas mediante la represión.
El cólera que azotó el norte
de Italia le arrebató la vida a Santa Teresa, era el 3 de marzo de 1852. La
multitud que asistió a sus funerales fue el mejor testimonio de la reputación
de santidad de que gozaba y que no ha hecho sino aumentar con el tiempo.
En algunas diócesis o
comunidades se recuerda el 27 de octubre en conmemoración de la fecha de su
beatificación en 1946 realizada por el Papa Pío XII. Fue canonizada el 10 de
Junio de 2001 por Juan Pablo II.
El cuerpo y las reliquias de
Santa Teresa Eustoquio Verzeri se encuentran veneradas y conservadas en la
Capilla de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, en la ciudad de Bérgamo,
Italia.
Se le considera patrona de: Educadores
sociales huérfanos y niñas, jóvenes en situación de riesgo social y de personas
que atraviesan por situaciones de oscuridad o aridez espiritual (dado los
prolongados períodos de dudas y "ausencia de Dios" que ella misma
padeció y ofreció con paciencia).
La Congregación de las Hijas
del Sagrado Corazón de Jesús sigue activa en el mundo. Tienen presencia
apostólica en cuatro continentes: Europa (Italia, Albania), América (Brasil,
Argentina, Bolivia), África (República Centroafricana, Camerún) y Asia (India).
Mantienen viva la misión original a través de colegios, orfanatos, residencias
universitarias, centros de formación femenina, misiones rurales y
acompañamiento en retiros espirituales.
¿Qué podemos aprender de su
vida?
La paciencia en el
discernimiento: Su historia de entrar y salir tres veces del monasterio enseña
que no encontrar el camino a la primera no es un fracaso, sino un proceso de
maduración espiritual donde Dios va moldeando el corazón para la misión correcta.
A pesar de vivir luchas internas y tentaciones profundas, mantuvo intacta su
fidelidad a la caridad y al servicio al prójimo.
Para la reflexión:
¿somos capaces de confiar en
que Dios es quien prepara nuestro corazón para una misión determinada? Tal vez
no la que quiero, sino la que El necesita.
Oh Dios que con el ejemplo de
Santa Teresa Eustoquio nuestras comunidades sigan creciendo en el llamado a la vocación
de jóvenes valientes que respondan con generosidad a la llamada de Dios. Así
serán ante los hombres icono fieles de la esperanza de salvación cumplida en
Jesucristo. Por Jesucristo Nuestro Señor, Santa Teresa Eustoquio, ruega por
nosotros. Amén.
Video de la vida de Santa Teresa Eustoquio
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