El 19 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Pablo de la Cruz,
Fundador de la Congregación de la Pasión o los pasionistas. Año 1775, Italia.
De memoria litúrgica para Estados Unidos.
San Pablo de la Cruz C.P. nace el 3 de enero de 1694 en Ovada, Italia, su nombre real fue Pablo Francisco Danei Massari. En su juventud, vivió una vida normal y festiva como hijo de un medianamente acaudalado comerciante, pero cuando Pablo tenía 19 años, su vida cambió por medio de un sermón que el párroco de su pueblo natal predico en aquel día, y eso lo llevó a vivir una vida libre de vicios, inspirada en la penitencia y la oración diaria.
San Pablo de la Cruz luego de un largo camino de búsqueda espiritual, muy similar al vivido por San Francisco de Asís, se despoja de posible fama, riqueza y posición social a cambio de hacerse pobre siervo de Cristo, movido a ello por una visión de la Santísima Virgen María. Se dice que la Virgen María se le apareció al joven Pablo, y le dio a conocer el hábito negro, el estilo de vida contemplativa y el escudo de su futura congregación de los Pasionistas que fundó inspirado en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Él relató sus visiones a Monseñor Gattinara, obispo de Alejandría y a su confesor, quienes le revistieron de dicho hábito en 1720, y vivió en la ermita de San Esteban, en la localidad de Castellazzo.
Su vida mendicante la comparte pronto con algunos compañeros que se le unen, haciéndose llamar "LOS POBRES DE CRISTO". Con el tiempo toman el nombre de "PASIONISTAS" en consonancia con el encargo que la Virgen le hace a Pablo: predicar la Pasión de Jesucristo como "el don más maravilloso del amor de Dios, la fuerza que puede transformar al hombre y al mundo entero". Pablo tomó para siempre el nombre religioso de Pablo de La Cruz, viajó junto a su hermano Juan Bautista a la ciudad de Roma y sostuvo una audiencia con el Papa Benedicto XIV, quien aprobó las reglas de su congregación destinada a la vida contemplativa y a las misiones de evangelización. Pablo se destacó por su amor a la Eucaristía, su penitencia y su infatigable oración y predicación.
Su misión los lleva a padecer en carne propia los dolores de los pobres sirviéndolos, especialmente a los enfermos ("sufriendo los dolores de Cristo crucificado"), y a viajar de pueblo en pueblo predicando las misiones.
En un comienzo su misión no es bien comprendida por la Santa Sede (pese a que Pablo contaba con el apoyo de su obispo), pero después de vencer las resistencias iniciales, logra que el Papa Benedicto XIV lo ordene sacerdote junto a su hermano Juan Bautista en 1727 y le dé a esta primera comunidad permiso para predicar.
Más tarde el propio San Pablo de la Cruz llegó a ser consejero del Papa Clemente XIII, lo que lo llevó a trasladarse a Roma, donde establece la Casa Madre de la Congregación en el convento junto a la Basílica de los Santos Juan y Pablo.
Durante sus misiones populares por toda Italia, pasaba días enteros escuchando a las personas, ofreciéndoles consuelo, guía y perdón. Tenía un don especial para escuchar sin juzgar, ayudar a la gente a sanar sus culpas y orientar las vidas de miles de personas. De hecho, se conservan más de 2,000 cartas suyas donde aconsejaba a personas de todo tipo: desde campesinos hasta obispos. Para los sacerdotes, San Pablo de la Cruz es un modelo de cómo debe ser un buen confesor: alguien paciente, acogedor y lleno de empatía hacia quien busca una segunda oportunidad.
En sus últimos años su salud se encontraba sumamente deteriorada. Había soportado grandes dolencias físicas y un desgaste acumulado durante décadas debido a ayunos estrictos, mortificaciones corporales y un ritmo de trabajo apostólico incansable. Unos años antes de su fallecimiento (hacia 1772), sintiéndose al borde de la muerte por enfermedad, había pedido la bendición papal para morir en paz; sin embargo, el Papa de entonces le indicó que la Iglesia todavía lo necesitaba, tras lo cual experimentó una breve recuperación que le permitió continuar su labor unos años más antes de su partida definitiva.
Muere en Roma de causas naturales, debido al desgaste general de su cuerpo provocado por la avanzada edad y una vida entera de rigurosas penitencias, era el 18 de Octubre de 1775 a los 80 años. Sus restos mortales se encuentran en la ciudad de Roma, dentro de la Basílica de los Santos Juan y Pablo (Basilica dei Santi Giovanni e Paolo), ubicada en la colina del Celio. Y donde hasta la actualidad es la sede del Superior General de la Congresasion Pasionista. Fue beatificado el 1 de mayo de 1853 por el Papa Pío IX y canonizado el 29 de junio de 1867, también por este mismo papa.
San Pablo de la cruz es patrono de los pecadores que desean cambiar de vida y los prófugos. Es invocado con frecuencia por quienes buscan redención o un cambio radical de rumbo en su vida. Es patrono de los confesores, los comerciantes, de la Familia Pasionista, tanto de los sacerdotes y religiosos como de las ramas femeninas.
San Pablo de la Cruz no le daba la espalda al sufrimiento. Nos recuerda que no podemos evitar las tormentas de la vida, pero sí podemos elegir no cruzarlas solos y tenderle la mano a quien lleva una carga más pesada que la nuestra. Las cruces de la vida no eran un castigo, sino una oportunidad para crecer, fortalecer el carácter y volverse más sensible hacia los demás.
Para la reflexión: La dificultad o la prueba que estás viviendo hoy ¿la estás viviendo con amargura, o estás buscando en ella una lección para hacerte más fuerte y compasivo?
Dios Nuestro, que la intercesión de san Pablo cuyo único amor fue Cristo
crucificado, nos alcance tu gracia para que, estimulados por su ejemplo,
abracemos con fortaleza nuestra cruz de cada día. Por Jesucristo Nuestro Señor,
San Pablo de la Cruz, ruega por nosotros. Amén.
San Pablo de la Cruz, video en Youtube






