El 5 de marzo, nuestra iglesia
recuerda a San Lucio I, papa # XXII de nuestra Iglesia. Año 254. Italia.
Lucio significa nacido con la
primera luz, es de origen latino. Fue Pontífice de año 253- al 254; Después de
la muerte del Papa San Cornelio, quien murió en el exilio en el verano del 253,
Lucio fue elegido para tomar su lugar, y fue consagrado Obispo de Roma. De
acuerdo con el libro "Liber Pontificalis", era romano de nacimiento y
su padre se llamaba Porfirio. Lucio fue
desterrado bajo la persecución de la Iglesia del Emperador Gallo durante la
cual, Cornelio había sido desterrado. Lucio también fue enviado al exilio
pronto después de su consagración, pero en un corto tiempo, cuando Valeriano
fue designado emperador, a él le fue permitido regresar a su rebaño.
San Cipriano, escribió una
carta de felicitaciones a Lucio en su elevación a la Santa Sede y sobre su
exilio, envió una segunda carta de felicitaciones para él y sus acompañantes en
el exilio, como también a toda la Iglesia Romana. Algunos párrafos dicen: "Querido Hermano, hace muy poco tiempo
te ofrecimos nuestras felicitaciones, cuando Dios te exaltó a gobernar Su
Iglesia y te concedió la doble gloria de confesor y obispo. De nuevo te
felicitamos a ti, a tus acompañantes y a toda la congregación; con esto, debido
a la bondadosa y poderosa protección de nuestro Dios, Él te ha guiado de
regreso con alabanzas y gloria a Sí mismo, de manera que el rebaño pueda
recibir de nuevo a su pastor, ". Cipriano
continúa, refiriéndose a los tres niños hebreos en el horno ardiente, que el
regreso del exilio no aminoraba la gloria de la confesión, y que la
persecución, la cual iba dirigida sólo contra los confesores de la Iglesia
verdadera, comprobaba cuál era la Iglesia de Cristo. Cipriano afirma que Dios
por medio de la persecución buscó "hacer avergonzar y silenciar a los
herejes" y así probar dónde estaba la Iglesia, quién era su único obispo
elegido por el designio de Dios, quiénes eran sus presbíteros sujetos al obispo
en la gloria del sacerdocio, quiénes eran la verdadera gente de Cristo, unidos
a Su rebaño por un amor excepcional.
En referencia a la confesión y
a la restauración de los "Lapsi", o los (caídos), Lucio se adhirió a los principios de
San Cornelio y de San Cipriano. Para ellos, llenos del Espíritu Santo de Dios y
confirmado en glorioso martirio, juzgaron que el perdón debe ser otorgado a los
caidos, y dieron a entender en sus cartas que, que cuando éstos hayan realizado
la penitencia, no se les debe negar el gozo de la comunión y de la
reconciliación. Lucio murió a principios de marzo del año 254. fue enterrado en un compartimiento de la
bóveda papal en las catacumbas de San Calixto.
En la excavación de la bóveda,
se encontró un fragmento grande del epitafio original, el cual sólo da el
nombre del Papa en griego: LOUKIS. La losa está quebrada justo atrás de la
palabra, así que con toda probabilidad no había nada más escrito excepto el título
EPISKOPOS que quiere decir (obispo).
Que tu misericordia, Señor, purifique y proteja siempre a tu Iglesia, y
ya que sin ti no puede subsistir, guíala siempre con tu protección. San Lucio, papa, ruega por nosotros. Amen.






