El día de hoy, segundo día de la Octava de Pascua, nuestra Iglesia
celebra el ‘Lunes del Ángel’.
Nos encontramos en el periodo litúrgico de la octava de Pascua que comienza el Domingo de Resurrección y se extiende hasta el siguiente domingo, conocido como el Domingo de la Divina Misericordia.
Dentro de la octava encontramos la celebración llamada “El lunes del Angel”, que es el primer lunes después de la pascua, llamado así para que ningún cristiano olvide que fue un ángel el encargado de anunciar a las mujeres que habían acudido al sepulcro que Cristo ya no debía ser contado más entre los muertos. En este día, la Iglesia invita a los fieles a prolongar la alegría del Domingo de Resurrección, a renovar la fe en el Cristo Resucitado y a dejar que la esperanza pascual transforme la vida cotidiana. En muchos países se vive como un día de alegría cristiana, de convivencia y de descanso después de las intensas celebraciones de la Semana Santa.
Si consideramos por un momento que cada detalle en torno a la Resurrección del Señor está repleto de sentido, no podemos sino darle gracias a Dios, quien envía mensajeros -a sus ángeles- para anunciar las grandezas del plan de salvación. Es a través de ellos como los hombres hemos podido conocer importantes acontecimientos y aspectos de la providencia amorosa del Creador.
El 4 de abril de 1994, lunes de la Octava de Pascua, el papa San Juan Pablo II tras el rezo del Regina Coeli dijo lo siguiente: «¿Por qué se le llama así? Me parece que es acertado ese nombre: lunes del ángel. Conviene dejar un poco de espacio a este ángel, que dijo desde lo más profundo del sepulcro: “ha resucitado” ... Estas palabras —Ha resucitado— eran muy difíciles de pronunciar, de expresar, para una persona humana. También las mujeres que fueron al sepulcro lo encontraron vacío, pero no pudieron decir: Ha resucitado, sólo afirmaron que el sepulcro estaba vacío. El ángel dice más: “no está aquí, ha resucitado”».
Y así lo narra el Evangelio según San Mateo: «El ángel tomó la palabra y les dijo a las mujeres: “Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho”» (Mt 28, 5-7).
El “Lunes del Ángel” correspondiente al 5 de abril de 2010 el papa Benedicto XVI insistía en que la alegría pascual debe ir unida a la búsqueda de la verdad y a una vida coherente con el Evangelio. Celebrar el lunes después de Pascua implica confiar en que la última palabra no la tiene la muerte, sino el amor de Dios manifestado en Cristo. Continúo insistiendo en que la fe cristiana se sostiene en el testimonio de quienes encontraron al Resucitado y de los mensajeros celestiales. Para él, el ángel del sepulcro es signo de que Dios irrumpe en la historia para abrir un camino nuevo.
2 de abril de 2018, en su homilía del Regina Coeli, el Papa Francisco subrayó el sentido profundo de la presencia del ángel en la Resurrección, al señalar: “Así como fue un ángel, Gabriel, quien anunció la Encarnación del Verbo, tampoco bastaba una palabra humana para anunciar por primera vez la Resurrección”. El papa dijo que la Resurrección no es solo un recuerdo del pasado, sino un acontecimiento vivo que puede cambiar la vida cuando se abre el corazón a Cristo. Por eso, en este día invita a contemplar el sepulcro vacío, a escuchar la voz del ángel y a llevar a los demás la buena noticia de que el Señor está vivo.
Es importante recordar que los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad. Son seres personales e inmortales; carecen de corporalidad y, por estar en presencia de Dios eternamente, superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo es el centro y cabeza de los ángeles y estos le obedecen porque aman la voluntad de Dios. Por eso, Dios los hizo mensajeros de sus designios de salvación.
Algo importante de recordar, desde hoy y hasta el final de la Pascua en Pentecostés, se recita la oración del Regina Coeli en vez del Ángelus. En el 2009, el Papa Emérito Benedicto XVI señaló que el “Alégrate, María” pronunciado por el ángel resuena en una invitación a la alegría: “Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia, quia surrexit Dominus vere, alleluia”, es decir “Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya, porque verdaderamente el Señor ha resucitado, aleluya”.
Para la reflexión:
¿Como hemos tomado nuestro papel de ser anunciadores de Cristo resucitado?
Señor Resucitado, en este día en que recordamos el anuncio del ángel,
llenas nuestro corazón de alegría y luz. Que la noticia de Tu victoria sobre la
muerte renueve nuestra fe, fortalezca nuestra esperanza y encienda en nosotros
el amor que transforma. Como el ángel que llevó la buena nueva, haznos
mensajeros de paz, portadores de consuelo y testigos de Tu presencia viva en el
mundo. Acompáñanos en cada paso, guíanos con Tu luz y enséñanos a vivir con
gratitud y confianza. Amén.






