El 25 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a Santa Olga de Kiev, laica,
patrona de conversos y viudas. Año 969, Rusia.
Se venera a santa Olga junto con su nieto, san Vladimiro como a las primicias del cristianismo en Rusia. Ambos eran bárbaros y crueles antes de su conversión. El príncipe Igor de Kiev, esposo de la santa, murió asesinado. Para vengarlo, Olga mandó dar muerte a los asesinos en calderos de agua hirviente y acabó por medio de la traición, con centenares de sus partidarios.
Se cree que el bautismo de santa Olga tuvo lugar en Constantinopla, hacia el año 957. La santa representa, en cierto sentido, el elemento germánico de la evangelización de Rusia, ya que alrededor del año 959 pidió al emperador Otón I que enviase misioneros «a la tierra de Kiev»; el emperador manda a misión a san Adalberto de Magdeburgo, pero esta misión fracasó: la santa no consiguió que su hijo se convirtiese al cristianismo. A instancias de su madre, el príncipe respondía con cierta razón: «Si me convierto a una religión extranjera, mis súbditos se reirán de mí», fue hasta la conversión del nieto de Olga Vladimiro, que la religión cristiana hará entrada firme en el estado ruso.
Santa Olga murió a edad muy avanzada, el año 969. Según el cronista, Olga, después de su conversión, «siguió a nuestro Señor Dios en todas sus obras bondadosas, iluminándose con ellas, vistiendo a los desnudos, saciando a los sedientos y calmando a los peregrinos, a los indigentes, a las viudas y a los huérfanos, compadeciéndose de todos y entregando a todos lo que les era necesario con serenidad y con amor en su corazón». Su nieto Vladimiro, que tenía apenas seis años cuando murió su abuela, hizo abrir su sepulcro y se encontró el cuerpo incorrupto, y lo hizo trasladar a la iglesia de Desiatina.
No se tiene información disponible
sobre la fecha de canonización, la antigüedad de los documentos y de las
técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones el
mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de
hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para
la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma: el
Papa.
Se le considera patrona de las viudas y de los conversos.
¿Qué podemos aprender de Santa Olga?
La gracia puede transformar cualquier corazón: Santa Olga demuestra que nadie está demasiado lejos del amor y la misericordia de Dios. Incluso alguien con un pasado marcado por la violencia y el deseo de venganza puede experimentar una transformación radical y convertirse en una nueva criatura en Cristo. Su vida nos recuerda que la conversión no es un evento de un solo día, sino un proceso diario.
Aunque anhelaba ver a su hijo
convertido al cristianismo y no lo logró en vida, sembró la semilla y mantuvo
su testimonio. Su paciencia dio frutos más tarde a través de su nieto, san
Vladimiro, recordándonos que nuestras oraciones y esfuerzos por la fe de
nuestros seres queridos nunca son en vano ante los ojos de Dios.
Para la reflexión:
«Mirando la transformación radical de Santa Olga de una vida de dureza y venganza a una vida de profunda caridad y servicio: ¿En qué área de mi vida necesito hoy la gracia de la conversión, y cómo puedo dejar que el amor de Dios reemplace cualquier rencor o deseo de justicia propia en mi corazón?»
Oh Dios que has permitido en Santa Olga un ejemplo de conversión y entrega al prójimo en obras y en amor, permítenos con su intercession y su ejemplo a abrir nuestro corazón a la conversión diaria, al amor de nuestro Señor Jesucristo y al amor al prójimo. Por Jesucristo Nuestro Señor, Santa Olga, ruega por nosotros. Amén.
Video de la vida de Santa Olga de Kiev





