martes, 27 de octubre de 2026

Octubre 25, Santa Olga de Kiev



El 25 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a Santa Olga de Kiev, laica, patrona de conversos y viudas. Año 969, Rusia.

 

Se venera a santa Olga junto con su nieto, san Vladimiro como a las primicias del cristianismo en Rusia. Ambos eran bárbaros y crueles antes de su conversión. El príncipe Igor de Kiev, esposo de la santa, murió asesinado. Para vengarlo, Olga mandó dar muerte a los asesinos en calderos de agua hirviente y acabó por medio de la traición, con centenares de sus partidarios. 

Se cree que el bautismo de santa Olga tuvo lugar en Constantinopla, hacia el año 957. La santa representa, en cierto sentido, el elemento germánico de la evangelización de Rusia, ya que alrededor del año 959 pidió al emperador Otón I que enviase misioneros «a la tierra de Kiev»; el emperador manda a misión a san Adalberto de Magdeburgo, pero esta misión fracasó: la santa no consiguió que su hijo se convirtiese al cristianismo. A instancias de su madre, el príncipe respondía con cierta razón: «Si me convierto a una religión extranjera, mis súbditos se reirán de mí», fue hasta la conversión del nieto de Olga Vladimiro, que la religión cristiana hará entrada firme en el estado ruso. 

Santa Olga murió a edad muy avanzada, el año 969. Según el cronista, Olga, después de su conversión, «siguió a nuestro Señor Dios en todas sus obras bondadosas, iluminándose con ellas, vistiendo a los desnudos, saciando a los sedientos y calmando a los peregrinos, a los indigentes, a las viudas y a los huérfanos, compadeciéndose de todos y entregando a todos lo que les era necesario con serenidad y con amor en su corazón». Su nieto Vladimiro, que tenía apenas seis años cuando murió su abuela, hizo abrir su sepulcro y se encontró el cuerpo incorrupto, y lo hizo trasladar a la iglesia de Desiatina. 

No se tiene información disponible sobre la fecha de canonización, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones el mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma: el Papa.

 Se le considera patrona de las viudas y de los conversos.

 ¿Qué podemos aprender de Santa Olga?

 La gracia puede transformar cualquier corazón: Santa Olga demuestra que nadie está demasiado lejos del amor y la misericordia de Dios. Incluso alguien con un pasado marcado por la violencia y el deseo de venganza puede experimentar una transformación radical y convertirse en una nueva criatura en Cristo. Su vida nos recuerda que la conversión no es un evento de un solo día, sino un proceso diario.

Aunque anhelaba ver a su hijo convertido al cristianismo y no lo logró en vida, sembró la semilla y mantuvo su testimonio. Su paciencia dio frutos más tarde a través de su nieto, san Vladimiro, recordándonos que nuestras oraciones y esfuerzos por la fe de nuestros seres queridos nunca son en vano ante los ojos de Dios.

 

Para la reflexión:

 «Mirando la transformación radical de Santa Olga de una vida de dureza y venganza a una vida de profunda caridad y servicio: ¿En qué área de mi vida necesito hoy la gracia de la conversión, y cómo puedo dejar que el amor de Dios reemplace cualquier rencor o deseo de justicia propia en mi corazón?»

 Oh Dios que has permitido en Santa Olga un ejemplo de conversión y entrega al prójimo en obras y en amor, permítenos con su intercession y su ejemplo a abrir nuestro corazón a la conversión diaria, al amor de nuestro Señor Jesucristo y al amor al prójimo. Por Jesucristo Nuestro Señor, Santa Olga, ruega por nosotros. Amén.

 Video de la vida de Santa Olga de Kiev

Octubre 24, San Antonio Maria Claret


 

El 24 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Antonio María Claret, Obispo, fundador de los Misioneros hijos del inmaculado Corazón de María (Claretianos).  Año 1870, España.

 

Fue el quinto hijo de los Españoles Juan Claret y de Josefa Clarà, nace el 23 de Octubre de 1807 en Sallent, Barcelona. Fue bautizado como Antonio, y en su ordenación episcopal, incluyo el nombre de María en el suyo por devoción a la madre de Jesucristo. Trabajó en los telares de su padre desde los doce años, a los diecisiete, su padre lo envía a la escuela Comercial de La Lonja en Barcelona para apoyar su carrera como industrial textil. A pesar de su prometedor futuro, después de cuatro años regresa a Sallent, su pueblo natal, e ingresa en el seminario de Vich, tenía 22 años. Se ordenó sacerdote en 1835.

Viajará mucho por las tierras catalanas desde 1843 hasta que es enviado por el obispado a Canarias. Fundó la Librería Religiosa a través de la cual intenta luchar a favor de la fidelidad a la religión católica dentro del país. En 1849 regresa a Vich, donde funda la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María junto con otros 5 sacerdotes y casi inmediatamente recibe la notificación de su nombramiento como arzobispo de Santiago de Cuba el 20 de mayo de 1850 a donde se traslada un año después.

En Cuba, en 1855 con la madre María Antonia París, fundó el Inmaculado Corazón de María, al año siguiente, sufre un atentado durante una visita a Holguín. Poco después vuelve a España al ser nombrado confesor de la reina Isabel II.

 Con motivo de la revolución de 1868 tiene que exiliarse a París junto con la reina, donde funda las Conferencias de la Sagrada Familia. Participa en la preparación del Concilio Vaticano I en el que interviene defendiendo la infalibilidad pontificia. Posteriormente se traslada a la comunidad que sus misioneros tienen en Prades (Francia), pero tendrá que refugiarse en la abadía de Fontfroide al ser perseguido por motivo de sus vínculos políticos con la corte de Isabel II.

 Allí fallece a los 63 años el 24 de octubre de 1870. Sus restos mortales se trasladaron a Vich en 1897. Fue beatificado por el papa Pío XI el 25 de febrero de 1934 y canonizado por Pío XII el 7 de mayo de 1950. Se le reconoce como patrono de los mercaderes textiles, de la prensa católica, de la diócesis de las Islas Canarias, y de los estudiantes y educadores claretianos.


¿Qué podemos aprender de San Antonio María Claret?

A pesar de tener un futuro prometedor y próspero en la industria textil, tuvo la valentía de renunciar a sus ambiciones personales para responder al llamado de Dios cuando sintió su verdadera vocación a los 22 años. Su ejemplo nos muestra que es Dios quien nos llama, pero que nosotros debemos responder con honestidad a ese llamado. San Antonio supo usar de manera creativa los medios para evangelizar utilizando las herramientas de su época (creó la Librería Religiosa y difundió la prensa católica) para llevar el mensaje de la fe de manera masiva e innovadora, que nos nos asuste la tecnología, mas bien que aprendamos a controlarla y usarla para llevar la palabra de Dios a los confines de la tierra.

 

Para la reflexión:

¿De qué manera puedo poner hoy mis talentos, mi profesión o mis recursos cotidianos al servicio de mi comunidad y de los que más lo necesitan? 

Dios nuestro, que fortaleciste al obispo san Antonio María con admirable caridad y paciencia para evangelizar a los pueblos, concédenos, por su intercesión, la gracia de buscar lo que te agrada y trabajar incansablemente en ganar para Cristo a los hermanos. Por Jesucristo Nuestro Señor, San Antonio María Claret, ruega por nosotros. Amén.


Video de la vida de San Antonio Maria Claret

viernes, 23 de octubre de 2026

Octubre 23, San Juan Capistrano


El 23 de Octubre nuestra Iglesia recuerda a San Juan Capistrano, religioso predicador de la orden de los Frailes Menores (Franciscano). Año 1456, Italia.

 

Nació en Capistrano, diócesis de Sulmona, Italia, en 1385. Fue hijo de un caballero francés que murió cuando Juan era joven. 

Estudió Derecho en Perugia, donde se convirtió en un jurista de gran talento, hasta el punto de que en 1412 fue nombrado gobernador de la ciudad. 

Cuando estalló la guerra entre Perugia y Malatesta en 1416, Juan trató de conseguir la paz, pero lo tomaron prisionero de guerra. El cautiverio marcó para él un momento decisivo: reflexionando sobre la fragilidad de las ambiciones mundanas, del mismo modo que lo había hecho san Francisco siglos antes. En la cárcel decidió entregarse del todo a Dios. Tuvo un sueño en el que vio a San Francisco que le llamaba a entrar en la orden franciscana.

 Una vez liberado, ingresó en la Orden de los Frailes Menores de Perugia el 4 Octubre de 1416 atraído por la espiritualidad franciscana. Tenía 30 años por lo que el maestro de novicios lo puso a prueba dándole los más humildes oficios. 

Fue discípulo de san Bernardino de Siena. Se convirtió en uno de sus colaboradores más cercanos y lo defendió abiertamente cuando fue acusado de herejía a causa de su devoción al Santísimo Nombre de Jesús. Juan adoptó como emblema el acrónimo IHS (griego koiné ΙΗΣ Iesous <<Jesús>> "Jesús, Salvador de los hombres") que se convirtió en el estandarte de su misión.

Se distinguió como predicador aun siendo diácono y fue ordenado a los 33 años. Por 40 años fue predicador itinerante por Italia y otros países estableciendo comunidades franciscanas. Muchos jóvenes le seguían a la vida religiosa.

Juan tenía gran don para la diplomacia. Era sabio y prudente sabiendo medir sus palabras para que estas sirvan la voluntad de Dios. Cuatro Pontífices (Martín V, Eugenio IV, Nicolás V y Calixto III) lo emplearon como embajador en muchas y muy delicadas misiones diplomáticas con muy buenos resultados.

 Fue nombrado inquisidor contra las desviaciones heréticas de los “Fraticelli” que fue un grupo o movimiento radical que surgió dentro de la propia Orden Franciscana que llevaban la idea de la pobreza al extremo. el Papa lo nombró para investigar y corregir a estos grupos (función inquisitorial) para evitar que cayeran en el fanatismo o se separaran de la Iglesia.

 Fue enviado como representante pontificio a diversas regiones de Europa, entre ellas Austria, Baviera, Polonia y Tierra Santa, donde trabajó por el acercamiento de los armenios a la Iglesia de Roma.

Era llamado a todas partes para sostener la fe, combatir los errores doctrinales, alentar a los fieles y anunciar el Evangelio, llevando consigo con frecuencia una cruz de madera. Fue nuncio apostólico en Austria donde predicó extensivamente. También predicó con gran fruto en Polonia invitado por Casimiro IV. 

En 1454, el Papa Calixto III lo comisionó para dirigir una cruzada en defensa de la cristiandad ante el peligro de la invasión musulmana en Europa, A sus 70 años y debilitado, el anciano fraile obedeció y reunió a miles de campesinos para defender la ciudad de Belgrado. Se decía que los cuarteles parecían casas de religiosos más que campamentos militares porque en ellos se rezaba y se predicaba la virtud, se celebraba misa diaria. En el campo de batalla no usó espadas, sino una cruz de madera y un estandarte con el Nombre de Jesús, infundiendo valentía. Recorría las filas infundiendo ánimo a los soldados campesinos al grito de: «¡Jesús, Jesús, Jesús!». Tras intensas oraciones y el rezo del Ángelus, lograron una victoria histórica el 22 de julio de 1456, salvando a la región. 

San Juan de Capistrano había ofrecido a Dios su vida por salvar la cristiandad, Dios le aceptó su oferta. Los cadáveres de los muertos en batalla causaron una epidemia de tifo que también contagió al santo que ya estaba débil y anciano. Murió en Ilok (en la actual Croacia) el 23 de octubre de 1456.

 Su cuerpo fue acogido con veneración y su ejemplo recordado a lo largo de los siglos. Tras su muerte, su tumba se convirtió en un concurrido lugar de peregrinación. En la actualidad: La Iglesia y Convento Franciscano de San Juan Capistrano en Ilok, Croacia, conserva el sepulcro histórico y es el centro de veneración principal dedicado al santo en la región. Algunas reliquias menores se conservan también en la diócesis de Capestrano (Italia).

 Fue Beatificado el 19 Diciembre 1650 por Inocente X y Canonizado el 16 Octubre 1690 por Alejandro VIII. Es patrono de los juristas de Belgrado y de Hungría y desde 1984 es venerado como patrono de los capellanes militares.

 En Estados Unidos su nombre es famoso por la misión franciscana en California que lleva su nombre, esta misión fue fundada por San Junípero Serra en 1776. Es conocida popularmente como «La joya de las misiones» (Jewel of the Missions), es una de las más emblemáticas y hermosas de las 21 misiones franciscanas fundadas en la Alta California. La Misión conserva campanas históricas fundidas en los siglos XVIII y XIX. Hoy en día, las campanas se siguen tocando manualmente en fechas muy especiales, como el día de la fiesta del santo (23 de octubre), el día de la fundación (1 de Noviembre) y durante las festividades de las golondrinas.

* Cada año, en torno al 19 de marzo (Día de San José), miles de golondrinas americanas (petrochelidon pyrrhnota) regresan fielmente desde Argentina (tras un viaje de más de 10,000 kilómetros) para anidar en las ruinas de la Misión de San Juan Capistrano. El pueblo celebra cada marzo el tradicional «Fiesta de las Golondrinas» con desfiles conocidos como (Swallows Day Parade). En otoño (alrededor de octubre), las aves emprenden su viaje de regreso al sur. Esta misión une la memoria de este gran fraile con la labor misionera en el continente americano del siglo XVIII, convirtiéndose en un símbolo de fe, historia y naturaleza en California.

¿Qué podemos aprender de su vida? San Juan Capistrano ya tenía una carrera consolidada como jurista y gobernador a los 30 años cuando lo perdió todo y terminó en prisión. No se rindió ante el fracaso ni la pérdida de estatus civil; convirtió la adversidad en el inicio de su verdadera vocación. Además, a los 70 años —edad en la que muchos buscan descanso— asumió una de las misiones más difíciles de su vida en la defensa de Europa. Nos enseña que para Dios nunca es tarde para empezar de nuevo ni para ser instrumentos de cambio.

 

Para la reflexión:

 ¿A qué preocupación o carga de nuestro corazón nos vendría bien hacer un espacio hoy para entregársela a Dios y dejarlo actuar a Él?»

 Dios nuestro, que elegiste a san Juan de Capistrano para confortar a tus fieles en la adversidad, te pedimos que nos mantengas bajo tu protección y conserves siempre en paz a tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor San Juan Capistrano. Ruega por nosotros. Amén.


Video de la vida de San Juan Capistrano


 

jueves, 22 de octubre de 2026

Octubre 22, San Juan Pablo II


🍃✨🌎 SANTORAL 🌏✨🍃
🌍 (El santo del día) 📜

El 22 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Juan Pablo II, papa CCLXIV (264) de nuestra Iglesia Católica, Año: 2005, Polonia. De memoria Litúrgica opcional.

💻Para verlo en YouTube siga el siguiente enlace
https://youtu.be/i9kkDcOviMQ

Conocido en todo el mundo como «el Papa peregrino», Karol Józef Wojtyła nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Fue el menor de los tres hijos del matrimonio formado por Karol y Emilia una mujer de ferviente fe católica.

Su vida estuvo marcada desde muy temprano por el dolor de la pérdida: su hermana Olga falleció antes de que él naciera, y su madre murió en 1929, cuando Karol tenía apenas nueve años (año en que también recibió su Primera Comunión). Pocos años después, en 1932, su hermano mayor Edmund —quien era médico— falleció tras contagiarse de una grave enfermedad al cuidar con heroísmo a un enfermo.

Karol cursó con brillantez sus estudios de bachillerato en el Instituto Estatal de Wadowice. Desde joven demostró una mente privilegiada, en esta época llegó a dominar el latín y se destacó como consumado ajedrecista proclamándose vencedor en varios campeonatos estudiantiles. En 1938, tras recibir la Confirmación, se inscribió en la Universidad Jagellónica de Cracovia para estudiar filología.

En 1939, las fuerzas de ocupación nazi cerraron la universidad e impusieron trabajos forzados. Para poder subsistir y evitar la deportación a Alemania, Karol tuvo que trabajar primero en una cantera de piedra y luego en la fábrica química Solvay. Durante esta época murió su padre era el año de 1941 dejándolo completamente solo en el mundo a sus 21 años.

En medio de la opresión, fichado por la Gestapo y refugiado en una buhardilla de Cracovia, se unió al actor Mieczysław Kotlarczyk para fundar el Teatro Rapsódico, un grupo clandestino donde interpretaba obras de contenido patriótico para mantener viva la cultura y la fe de su pueblo. También formó parte del grupo Unia, jóvenes católicos que resistían pacífica y activamente frente al régimen.

Sintiendo la llamada de Dios en 1942, ingresó al seminario mayor clandestino de Cracovia. Tras el fin de la guerra, fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946. Obtuvo su doctorado en Teología en Roma con una tesis sobre la fe en las obras de San Juan de la Cruz. Al regresar a Polonia, ejerció como capellán universitario y profesor de Teología Moral y Ética.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia en 1958 por el Papa Pío XII, Arzobispo en 1964 por el Papa Pablo VI, y creado Cardenal en 1967. Participó en el Concilio Vaticano II contribuyendo especialmente en la elaboración de la constitución Gaudium et spes (Alegria y Esperanza). El Cardenal Wojtyla participó en las 5 asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su Pontificado.

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa. Fue uno de los líderes más viajeros de la historia, realizando 104 viajes apostólicos y visitando 129 países. Su facilidad para comunicarse era extraordinaria: hablaba fluidamente polaco, italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués, ucraniano, ruso, croata, esperanto, griego antiguo y latín.

Un detalle muy humano y poco conocido de San Juan Pablo II es que era un apasionado deportista. Desde joven practicaba fútbol (donde jugaba como portero), natación, senderismo y esquí. Al poco tiempo de ser elegido Papa, hizo construir una piscina en la residencia de Castel Gandolfo para mantenerse en forma. Cuando en la Santa Sede algunos cuestionaron el costo de la obra, Juan Pablo II respondió entre risas con su característica chispa: «Es mucho más barata una piscina que celebrar un nuevo cónclave».

A fines de los años 1980, a pesar de sus dolencias físicas, su liderazgo moral, su influencia en los acontecimientos y sus viajes a Polonia fueron determinantes para el colapso del comunismo soviético y la democratización de Europa Oriental, según coinciden distintos historiadores y escritores.

El 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro, Mehmet Ali Ağca disparó contra él en un vehículo abierto, hiriéndolo gravemente en la mano, el brazo y el abdomen. Dos años después, en diciembre de 1983, el Papa lo visitó en la cárcel de Rebibbia, conversó a solas con él y le otorgó el perdón de todo corazón.

Ha sido uno de los papas que más escritos ha dejado a la Iglesia entre Encíclicas, Exhortaciones apostólicas, Constituciones y Cartas apostólicas y un total de 5 libros. Como parte de su especial énfasis en la llamada universal a la santidad, beatificó a 1340 personas y canonizó a 483 santos, más que la cifra sumada de sus predecesores en los últimos cinco siglos. Contribuyo a la erección de numerosas nuevas diócesis. Convocó el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, además del Gran Jubileo del año 2000. A finales de los 80, Instituyó la Jornada Mundial de la Juventud, promovió la devoción a la Divina Misericordia y celebró el Gran Jubileo del año 2000.

El avance del mal de Parkinson fue debilitando su cuerpo hasta la indefensión, limitando su capacidad de habla. Tras ser internado varias veces en el Hospital Gemelli, falleció en el Palacio Apostólico el sábado 2 de abril de 2005, en la víspera del Domingo de la Divina Misericordia, fiesta que él mismo había instituido.

Fue beatificado en el atrio de la Basílica Papal de San Pedro por el Sumo Pontífice Benedicto XVI el 1 de mayo de 2011, y canonizado el 27 de abril de 2014, domingo de la Divina Misericordia en la Plaza de San Pedro por el Papa Francisco. Su Memoria litúrgica se conmemora el 22 de octubre (fecha del inicio de su Pontificado en 1978). Es considerado Patrono de Polonia, de la Jornada Mundial de la Juventud, de Las familias, los Deportistas y de Entre Ríos una provincia de Argentina.

¿Qué podemos aprender de la vida de San Juan Pablo II? Convertir el dolor en esperanza: Habiendo perdido a toda su familia antes de los 21 años y sobreviviendo a dos dictaduras, no cayó en la amargura; transformó las heridas de su vida en una fe sólida y en una entrega incondicional a los demás.
El perdón llevado a la práctica: Su encuentro en la cárcel con el hombre que intentó asesinarlo nos demuestra que el perdón cristiano no es solo teoría, sino una decisión que libera el corazón. Su testimonio histórico demostró que la fuerza del espíritu y la verdad pacífica pueden vencer la opresión y la injusticia social. Su célebre frase «¡No tengan miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!» es un recordatorio constante para enfrentar los retos cotidianos con valentía.

Para la reflexión:

¿Existe hoy en nuestra vida alguna herida que necesitemos sanar a través del perdón, o algún temor que debamos entregarle a Dios para seguir adelante con valentía?»

🌿🙏🏻 OREMOS 🧎🏽‍♀️🧎🏻🌻

Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que San Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos, que instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por Jesucristo nuestro Señor, San Juan Pablo II, ruega por nosotros. Amen.


Video de la vida de San Juan Pablo II

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martes, 20 de octubre de 2026

Octubre 20, San Pedro de Alcantara





 El 20 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Pedro de Alcántara. Penitente. Patrono de los guardias nocturnos. Año 1562. España. 


Nació en 1499 en un pueblo de España llamado Alcántara. Su padre era gobernador de la región y su madre era de muy buena familia. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento.

Estando, estudiando en la universidad de Salamanca se entusiasmó por la vida de los franciscanos, pidió ser admitido como franciscano y eligió el convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad. En el noviciado lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído. 

Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Pasaba noches enteras sin dormir, rezando y meditando, pero cuando dormía, lo hacía sobre un duro cuero en el suelo. Pasaba horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Por eso ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud.

 Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad. Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa.

 Se cuenta que San Pedro de Alcántara practicaba tanto el ayuno y la penitencia que apenas comía cada dos o tres días, y su cuerpo se había vuelto tan frágil por las mortificaciones que la gente decía que parecía hecho de "raíces de árboles y piel".

 Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos llamados “de estricta observancia" (o "Alcantarinos"). El santo fue atacado muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su nueva comunidad progresó notablemente.

 Debido a su profunda sabiduría y fama de santidad, fue confesor y consejero espiritual de San Francisco de Borja (duque de Gandía y general de los Jesuitas) y de la reina Juana de Austria (hija del emperador Carlos V).

 En 1560 San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa, y habló en favor de ella con otros sacerdotes que la dirigían asegurándoles que sus visiones venían de Dios. Tuvo un papel crucial en la defensa y expansión de la reforma carmelitana. Santa Teresa escribió con admiración sobre el en su propia biografía. Tras la muerte del santo, Santa Teresa afirmó que él se le apareció glorioso y le dijo que “su penosa vida en la tierra había terminado bien”. 

Aunque no fue proclamado Doctor de la Iglesia, sus escritos espirituales —en especial su famoso Tratado de la oración y meditación— fueron sumamente influyentes. Esta obra se convirtió en un clásico de la literatura mística y fue muy alabada por San Francisco de Sales y Santa Teresa de Jesús.

 Murió de rodillas diciendo aquellas palabras del Salmo: "¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!". Era el 18 de octubre de 1562 en Arenas de San Pedro (Ávila, España).  

 Fue beatificado por el Papa Gregorio XV en 1622 y canonizado por el Papa Clemente IX en 1669.

San Pedro nos enseña a ser ese refugio y apoyo para los demás: a validar sus batallas, extenderles la mano y darles confianza cuando el entorno los señala. A veces nos preocupamos demasiado por convencer a los demás con discursos o argumentos. Sin embargo, nuestro estilo de vida, la paz que transmitimos y la coherencia de nuestros actos hablan mucho más fuerte y calan más profundo que miles de palabras.

 

Para la Reflexión: ¿Qué están reflejando nuestras acciones del día a día a la gente que amamos? ¿Estamos siendo motivo de paz o de conflicto para los demás?”

 Señor y Padre Nuestro por la intercesión de San Pedro de Alcántara: alcánzanos la gracia de dominar nuestro cuerpo con las debidas mortificaciones, para que él no esclavice a nuestra alma con pecados y malas inclinaciones. Por Jesucristo nuestro Señor, San Pedro de Alcántara, ruega por nosotros. Amén.







 

lunes, 19 de octubre de 2026

Octubre 19, San Pablo de la Cruz

El 19 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Pablo de la Cruz, Fundador de la Congregación de la Pasión o los pasionistas. Año 1775, Italia. De memoria litúrgica para Estados Unidos.

 

San Pablo de la Cruz C.P. nace el 3 de enero de 1694 en Ovada, Italia, su nombre real fue Pablo Francisco Danei Massari. En su juventud, vivió una vida normal y festiva como hijo de un medianamente acaudalado comerciante, pero cuando Pablo tenía 19 años, su vida cambió por medio de un sermón que el párroco de su pueblo natal predico en aquel día, y eso lo llevó a vivir una vida libre de vicios, inspirada en la penitencia y la oración diaria. 

San Pablo de la Cruz luego de un largo camino de búsqueda espiritual, muy similar al vivido por San Francisco de Asís, se despoja de posible fama, riqueza y posición social a cambio de hacerse pobre siervo de Cristo, movido a ello por una visión de la Santísima Virgen María. Se dice que la Virgen María se le apareció al joven Pablo, y le dio a conocer el hábito negro, el estilo de vida contemplativa y el escudo de su futura congregación de los Pasionistas que fundó inspirado en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Él relató sus visiones a Monseñor Gattinara, obispo de Alejandría y a su confesor, quienes le revistieron de dicho hábito en 1720, y vivió en la ermita de San Esteban, en la localidad de Castellazzo.

Su vida mendicante la comparte pronto con algunos compañeros que se le unen, haciéndose llamar "LOS POBRES DE CRISTO". Con el tiempo toman el nombre de "PASIONISTAS" en consonancia con el encargo que la Virgen le hace a Pablo: predicar la Pasión de Jesucristo como "el don más maravilloso del amor de Dios, la fuerza que puede transformar al hombre y al mundo entero". Pablo tomó para siempre el nombre religioso de Pablo de La Cruz, viajó junto a su hermano Juan Bautista a la ciudad de Roma y sostuvo una audiencia con el Papa Benedicto XIV, quien aprobó las reglas de su congregación destinada a la vida contemplativa y a las misiones de evangelización. Pablo se destacó por su amor a la Eucaristía, su penitencia y su infatigable oración y predicación.

Su misión los lleva a padecer en carne propia los dolores de los pobres sirviéndolos, especialmente a los enfermos ("sufriendo los dolores de Cristo crucificado"), y a viajar de pueblo en pueblo predicando las misiones.

En un comienzo su misión no es bien comprendida por la Santa Sede (pese a que Pablo contaba con el apoyo de su obispo), pero después de vencer las resistencias iniciales, logra que el Papa Benedicto XIV lo ordene sacerdote junto a su hermano Juan Bautista en 1727 y le dé a esta primera comunidad permiso para predicar. 

Más tarde el propio San Pablo de la Cruz llegó a ser consejero del Papa Clemente XIII, lo que lo llevó a trasladarse a Roma, donde establece la Casa Madre de la Congregación en el convento junto a la Basílica de los Santos Juan y Pablo.

Durante sus misiones populares por toda Italia, pasaba días enteros escuchando a las personas, ofreciéndoles consuelo, guía y perdón. Tenía un don especial para escuchar sin juzgar, ayudar a la gente a sanar sus culpas y orientar las vidas de miles de personas. De hecho, se conservan más de 2,000 cartas suyas donde aconsejaba a personas de todo tipo: desde campesinos hasta obispos. Para los sacerdotes, San Pablo de la Cruz es un modelo de cómo debe ser un buen confesor: alguien paciente, acogedor y lleno de empatía hacia quien busca una segunda oportunidad.

En sus últimos años su salud se encontraba sumamente deteriorada. Había soportado grandes dolencias físicas y un desgaste acumulado durante décadas debido a ayunos estrictos, mortificaciones corporales y un ritmo de trabajo apostólico incansable. Unos años antes de su fallecimiento (hacia 1772), sintiéndose al borde de la muerte por enfermedad, había pedido la bendición papal para morir en paz; sin embargo, el Papa de entonces le indicó que la Iglesia todavía lo necesitaba, tras lo cual experimentó una breve recuperación que le permitió continuar su labor unos años más antes de su partida definitiva. 

Muere en Roma de causas naturales, debido al desgaste general de su cuerpo provocado por la avanzada edad y una vida entera de rigurosas penitencias, era el 18 de Octubre de 1775 a los 80 años. Sus restos mortales se encuentran en la ciudad de Roma, dentro de la Basílica de los Santos Juan y Pablo (Basilica dei Santi Giovanni e Paolo), ubicada en la colina del Celio. Y donde hasta la actualidad es la sede del Superior General de la Congresasion Pasionista.  Fue beatificado el 1 de mayo de 1853 por el Papa Pío IX y canonizado el 29 de junio de 1867, también por este mismo papa.

San Pablo de la cruz es patrono de los pecadores que desean cambiar de vida y los prófugos. Es invocado con frecuencia por quienes buscan redención o un cambio radical de rumbo en su vida. Es patrono de los confesores, los comerciantes, de la Familia Pasionista, tanto de los sacerdotes y religiosos como de las ramas femeninas. 

San Pablo de la Cruz no le daba la espalda al sufrimiento. Nos recuerda que no podemos evitar las tormentas de la vida, pero sí podemos elegir no cruzarlas solos y tenderle la mano a quien lleva una carga más pesada que la nuestra. Las cruces de la vida no eran un castigo, sino una oportunidad para crecer, fortalecer el carácter y volverse más sensible hacia los demás.

Para la reflexión: La dificultad o la prueba que estás viviendo hoy ¿la estás viviendo con amargura, o estás buscando en ella una lección para hacerte más fuerte y compasivo? 

Dios Nuestro, que la intercesión de san Pablo cuyo único amor fue Cristo crucificado, nos alcance tu gracia para que, estimulados por su ejemplo, abracemos con fortaleza nuestra cruz de cada día. Por Jesucristo Nuestro Señor, San Pablo de la Cruz, ruega por nosotros. Amén.


San Pablo de la Cruz, video en Youtube


 


jueves, 15 de octubre de 2026

San Gerardo, 16 de Octubre



El 16 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Gerardo, Hermano redentorista. Año 1755, Italia.

 

Nació en Muro, un pueblecito cerca de Nápoles en Italia. Desde pequeñito su mayor delicia era entrar al templo y rezar ante el Santísimo Sacramento del altar.  Cuando murió su padre, Gerardo tuvo que abandonar sus estudios y dedicarse a aprender sastrería y después como obrero de un señor de la ciudad que lo trataba ásperamente y lo regañaba sin causa justa. Ni una sola vez el joven protestó por este modo cruel de tratarlo. Quería imitar a Jesús que cuando era ultrajado y tratado mal, se quedaba en silencio. 

Gerardo puso una sastrería, y las ganancias que conseguía las dividía en tres partes iguales: una para su mamá para los gastos de la casa, otra para los pobres y la tercera para pagar misas. Pagaba muchas misas por las almas de los difuntos.

En 1752 cuando tenía 23 años llegaron a su pueblo a predicar unos padres redentoristas y Gerardo les pidió que lo admitieran en su comunidad como un hermano lego. Los hermanos legos se encargaban de las labores de mantenimiento: agricultura, ganadería, cocina, carpintería, albañilería, enfermería o atención a las visitas. San Alfonso María de Ligorio, fundador de la congregación lo admitió en su comunidad y se dio cuenta de que era un alma muy agradable a Dios. Al ser admitido como religioso hizo sus tres votos o juramentos de castidad, pobreza y obediencia, y el añadió un cuarto juramento: "hacer siempre lo que me parezca que es más agradable a Dios". 

En el noviciado se dedicaba con tanto fervor a todo lo que tenía que hacer, que los compañeros decían: "Gerardo es un loco o es un santo". Su oficio en la comunidad era el de sastre y enfermero, pero a los padres les gustaba llevarlo a las misiones porque leía el estado de las conciencias de las personas. Tenía también el don de la bilocación, es decir, iba a sitios lejanos a darle algún mensaje a alguien que lo necesitaba, pero nadie lo veía retirarse de su sitio de trabajo. Cuando se quedaba en éxtasis en oración no oía ni veía lo que sucedía a su alrededor. Lo único que lo hacía volver en sí, era que lo llamara su superior.

Un gran regalo del Espíritu Santo fue el don de saber aconsejar a los demás. Varias comunidades de religiosas obtuvieron permiso para que Gerardo fuera a darles buenos consejos a través de las rejas de sus conventos. Numerosos sacerdotes le escribían pidiéndole consejo para casos difíciles.

En una ocasión, Gerardo fue acusado falsamente de un hecho grave. En lugar de llenarse de ira, amargura o buscar venganza, decidió guardar silencio y confiar su honor a Dios, hasta que tiempo después la verdad salió a la luz.

 El oficio preferido del hermano Gerardo era el de portero, porque allí podía ayudar a los mendigos y a mucha gente necesitada, hasta 200 personas llegaban en un solo día, y él los atendía como no lo hubiera hecho una madre. Cuando se acababan las provisiones se iba a la ciudad a pedirles a los ricos para ayudar a los pobres.

 Sus últimos meses fueron una mezcla de sufrimientos físicos y éxtasis espirituales. A pesar de su salud frágil nunca perdió la paz. En la puerta de su habitación en sus últimos días mandó escribir: "Aquí se hace la voluntad de Dios, como Él quiere y durante el tiempo que a Él le plazca". Con admirable precisión anunciaba cosas que iban a suceder en lo futuro y leía las conciencias de los que lo visitaban. Avisó que moriría el 15 de octubre, poco antes de la medianoche, y a esa hora murió, era el año 1755. Sólo vivió 29 años en esta tierra, pero llenó sus alrededores de hechos admirables.

Fue beatificado el 29 de enero de 1893 por el Papa León XIII y canonizado el 11 de diciembre de 1904 por el Papa: San Pío X. San Gerardo es ampliamente conocido como el «Santo de las Madres», y sus principales patronazgos incluyen: Madres gestantes y mujeres embarazadas, patrono del parto, los recién nacidos y los niños. De madres que buscan concebir y parejas con dificultades para lograr un embarazo.  Es patrono de las personas falsamente acusadas y patrono de los hermanos coadjutores o laicos redentoristas.

San Gerardo nos recuerda que no hay trabajo insignificante. Lo que dignifica nuestras tareas diarias en el hogar, en el trabajo o en la comunidad no es el título o el aplauso externo, sino el amor, la paciencia y el esmero con los que las realizamos. Nos motiva a ser más empáticos y atentos con quienes nos rodean, convirtiéndonos en una presencia de apoyo, consuelo y esperanza para los demás.

Para la reflexión: ¿Con qué actitud estamos realizando hoy nuestras tareas diarias? ¿Las hacemos solo por cumplir, o estamos poniendo en ellas el amor y el esmero que transforman lo ordinario en algo extraordinario?


Señor y Padre Nuestro, gracias por los dones que concedes a tus amigos para que, a ejemplo de ellos, nosotros también podamos imitarlos, especialmente a aquellos como san Gerardo que son más humildes y sencillos, menos orgullosos y vanidosos, pidamos a San Gerardo el don de la humildad y la entrega al prójimo. Por Jesucristo Nuestro Señor, San Gerardo, ruega por nosotros. Amén.



https://youtu.be/NFBXKqqau44?si=6R6Yg8R6ST308YDq


 

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