jueves, 29 de octubre de 2026

Octubre 26, San Evaristo, papa


 El 26 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Evaristo, el papa #V de nuestra Iglesia Católica. Año 117, Belén de Judea.

Nació por los años 60 en Belén, en el seno de una familia judía asentada en tierras griegas. Gracias a esto, creció alimentado por la tradición hebrea y formado en los liceos helénicos (Centros de Enseñanza) Aunque no conocemos los detalles exactos de su conversión al cristianismo, pronto lo vemos en Roma como un presbítero profundamente estimado por los fieles. Era un hombre docto en la predicación, amplio conocedor de las Sagradas Escrituras y, sobre todo, humilde en el servicio.

A la muerte martirial del Papa Anacleto —sucesor de Clemente—, la mirada de la comunidad se posó en Evaristo. Las crónicas antiguas cuentan que, al ser elegido sucesor del Papa Clemente, intentó rechazar el cargo por no sentirse digno, asumiendo la guía de la Iglesia no como un honor, sino como un servicio dispuesto al sacrificio. La comunidad reconoció su valía y asumió la guía de la Iglesia fechado el día 27 de Julio del año 108.

Durante su pontificado, atendió con amor y entrega a su rebaño. A él se le atribuye la división inicial de Roma en parroquias o sectores para atender mejor a los fieles en constante crecimiento. Asignó a los siete diáconos principales la tarea de velar por los pobres y cuidar de la fe y la predicación de los obispos; esta estructura fue la semilla que siglos más tarde dio origen al Colegio Cardenalicio. Fue uno de los primeros en decretar que la unión matrimonial entre cristianos debía celebrarse y bendecirse de manera pública, evitando las uniones clandestinas y dándole un valor sagrado y transparente ante la comunidad. Defendió la fe frente a los primeros errores gnósticos. Escribió además valiosas cartas a los fieles de África y Egipto para mantenerlos unidos en la fe.

San Evaristo vivió en una época donde la Iglesia era una minoría perseguida. No contaba con grandes templos ni recursos materiales, pero su fe tenía la firmeza necesaria para construir estructuras que perduran miles de años después.

A diferencia de nuestro tiempo, en el que muchas veces buscamos el éxito veloz, el aplauso fácil o los reflectores, San Evaristo nos enseña la fuerza del trabajo silencioso y constante. Él entendió que las grandes obras no nacen del ruido, sino del orden interno, la humildad y el servicio cotidiano a los demás.

Cuando comparamos el siglo I con nuestro siglo XXI, el contraste es evidente: Frente a la prisa y la cultura del "usar y tirar", San Evaristo nos propone construir cimientos sólidos en nuestras familias, nuestras relaciones y nuestro trabajo. Frente a la tentación de buscar reconocimiento rápido, su vida nos recuerda que el verdadero liderazgo se demuestra sirviendo a los demás desde el lugar en que nos encontremos, sin importar si el mundo nos está mirando o no.

Para la reflexión:

¿En qué área de tu vida necesitas dejar de buscar el aplauso rápido para empezar a construir, con humildad y constancia, algo que de verdad permanezca para tu familia y tu comunidad?

Señor y Padre Nuestro. te pedimos que por el ejemplo de San Evaristo fortalezcas nuestra fe, ilumines nuestro entendimiento y protejas siempre a nuestros corazones. Concédenos la gracia de mantenernos unidos a las enseñanzas de tu Iglesia siendo fieles instrumentos de tu amor y de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor, San Evaristo papa, ruega por nosotros. Amén.


Video de la vida de San Evaristo, papa

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