jueves, 29 de octubre de 2026

Octubre 28, San Simon y San Judas Tadeo

El 28 de Octubre, nuestra Iglesia celebra a San Simón y San Judas Tadeo, Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo y Testigos de la Fe. Siglo I, Principio de nuestra era Cristiana.

 

El 28 de octubre, nuestra Iglesia universal celebra la festividad de dos de los doce apóstoles elegidos por Nuestro Señor Jesucristo: San Simón y San Judas Tadeo. Según la antigua tradición, ambos compartían una cercanía tan grande que siempre iban juntos a todas partes para predicar la Palabra de Dios, razón por la cual la liturgia conmemora su memoria en un mismo día.

Ambos formaron parte del círculo íntimo de Jesús: presenciaron sus milagros en Galilea y Judea, escucharon sus sermones, recibieron el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego el día de Pentecostés, fueron testigos de su Pasión, muerte y gloriosa Resurrección, y contemplaron su Ascensión al cielo.

San Simón: Su nombre significa “Dios ha oído mi súplica”. Antes de conocer a Cristo, pertenecía al grupo de los zelotes, un movimiento judío cuyo fin era trabajar duramente —incluso mediante la insurrección— contra la invasión del Imperio Romano en su tierra. Sin embargo, escuchar la palabra y la enseñanza de Jesús transformó radicalmente su perspectiva política en una apertura total a la universalidad del amor de Dios para toda la humanidad.

San Judas Tadeo: Su nombre hebreo significa “alabanzas sean dadas a Dios”, mientras que el sobrenombre “Tadeo” quiere decir “valiente para proclamar su fe”. Se le llama así para distinguirlo de Judas Iscariote, el apóstol traidor. Durante la Última Cena, fue él quien preguntó al Señor cómo se manifestaría al mundo, recibiendo aquella hermosa promesa: «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él».

 San Judas Tadeo es autor de una de las epístolas breves del Nuevo Testamento. En ella, con gran firmeza, arremete contra las desviaciones doctrinales de su época y utiliza metáforas de la naturaleza muy gráficas: advierte que aquellos que tienen fe, pero carecen de buenas obras son como "nubes sin agua llevadas por el viento, árboles otoñales sin fruto y olas furiosas del mar que arrojan la espuma de su propia vergüenza". 

Debido a que ambos sellaron su testimonio con la sangre del martirio, el arte sacro los representa tradicionalmente con las herramientas asociadas a su muerte final. A San Simón se le suele pintar con una sierra, ya que la antigua tradición narra que fue martirizado aserrándolo por medio; por su parte, a San Judas Tadeo se le representa frecuentemente portando un hacha, simbolizando que su vida fue entregada siendo decapitado con este instrumento.

Hoy en día San Judas Tadeo es uno de los santos más populares del mundo por su poderosa intercesión en causas difíciles, empleo y vivienda— recibió un impulso místico siglos atrás. La mística Santa Brígida de Suecia relató en sus Revelaciones que el propio Jesucristo la animó a encomendarse con confianza a San Judas Tadeo cuando deseara obtener gracias y favores especiales.

Existe una gran confusión popular con respecto a la imagen de San Judas Tadeo, ya que muchos creen que el medallón que lleva en el pecho es una moneda de oro o plata. La realidad iconográfica es que representa el rostro de Jesucristo (el Mandylion), simbolizando que el apóstol solo actúa en representación de Cristo. Sin embargo, a raíz de esa equivocación visual, han surgido prácticas fuertemente supersticiosas: hay quienes le pegan monedas reales a las figuras creyendo que eso les traerá abundancia o hará que "rinda el dinero". Incluso, sectores al margen de la ley lo adoptan erróneamente como un amuleto de protección para sus fechorías. Olvidamos así que la verdadera devoción no es un truco de magia ni un talismán financiero, sino un llamado a vivir con rectitud y justicia, tal como el apóstol lo enseñó.

¿Qué Podemos Aprender de Sus Vidas? 

En San Simón vemos cómo los ideales puramente humanos, políticos o terrenales pueden ser transformados por la gracia de Cristo en un celo santo por la salvación de las almas. Dios puede transformar nuestra pasión y temperamento para ponerlos al servicio de su Reino.

San Judas Tadeo nos enseña que confesar la fe no es solo decirlo con palabras, sino respaldarlo con obras coherentes, defendiendo la verdad evangélica incluso cuando el entorno cultural se oponga radicalmente a los mandamientos de Dios.

San Simón y San Judas caminaron siempre juntos y nos recuerda que la misión cristiana no se vive en solitario. La comunión fraterna fortalece los pasos en los momentos de prueba y multiplica el fruto de la evangelización.

 

Para la meditación

 ¿De qué manera mis propias pasiones, luchas o intereses diarios pueden ser encauzados hoy para servir mejor al Evangelio?

 Señor y Padre Nuestro, que por la intercesión de San Simón y San Judas Tadeo, también nosotros podamos sentir el llamado de Nuestro Señor para seguirlo en las encomiendas que Él nos ha entregado. Que nuestros corazones puedan unirse, como se unieron los de ellos, al misterio de la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Maestro. Que nunca olvidemos que la meta final de nuestra vida es la Patria Celestial. Por Jesucristo nuestro Señor. San Simón y San Judas, rueguen por nosotros. Amén.

 

Video sobre la vida de San Simon y San Judas Tadeo

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