jueves, 16 de abril de 2026

14 de Abril, Santa Liduvina


 

El 14 de Abril nuestra Iglesia recuerda a Santa Liduvina, Mística, Patrona de los enfermos crónicos. Año 1433, Holanda.

 

Liduvina nació en Schiedam, Holanda, en 1380. Su padre era muy pobre y tenía por oficio el de "celador" o cuidador de fincas. Hasta los 15 años Liduvina era una muchacha como las demás: alegre, simpática, buena y muy bonita. Un día, en una salida con sus amigos a patinar, se resbaló en el hielo y se rompió la columna vertebral, desde entonces padeció un horroroso martirio de continuos vómitos, jaquecas, fiebre intermitente y dolores por todo el cuerpo.

 Liduvina se desesperaba en esa cama inmóvil, cuando oía a sus compañeras correr y reír, se ponía a llorar y a preguntar a Dios por qué le había permitido tan horrible martirio. Un día Dios le dio un regalo: nombraron párroco de su pueblo a un verdadero santo, el Padre Pott. Este virtuoso sacerdote lo primero que hizo fue recordarle que "Dios al árbol que más lo quiere más lo poda, para que produzca mayor fruto y a los hijos que más ama más los hace sufrir". Le colocó en frente de la cama un crucifijo, pidiéndole que de vez en cuando mirara a Jesús crucificado y se comparara con El y pensara que si Cristo sufrió tanto, debe ser que el sufrimiento lleva a la santidad.

 En adelante ya no volvió más a pedir a Dios que le quitara sus sufrimientos, sino que se dedicó a pedir a Nuestro Señor que le diera valor y amor para sufrir como Jesús por la conversión de los pecadores, y la salvación de las almas.

 Santa Liduvina llegó a amar sus sufrimientos, descubrió que su "vocación" era ofrecer sus padecimientos por la conversión de los pecadores. Se dedicó a meditar fuertemente en la Pasión y Muerte de Jesús. Y en adelante sus sufrimientos se le convirtieron en una fuente de gozo espiritual y en su "arma" y su "red" para apartar pecadores del camino hacia el infierno y llevarlos hacia el cielo. Decía que la Sagrada Comunión y la meditación en la Pasión de Nuestro Señor eran las dos fuentes que le concedían valor, alegría y paz.

 La enfermedad fue invadiendo todo su cuerpo. Una llaga le fue destrozando la piel. Perdió la vista por un ojo y el otro se le volvió tan sensible a la luz que no soportaba ni siquiera el reflejo de la llama de una vela. Estaba completamente paralizada y solamente podía mover un poco el brazo izquierdo. En los fríos terribles del invierno de Holanda quedaba a veces en tal estado de enfriamiento que sus lágrimas se le congelaban en la mejilla. En el hombro izquierdo se le formó un absceso muy doloroso, se le desarrollo la más aguda neuritis (o inflamación de los nervios) le producía dolores casi insoportables. Parecía que ya en vida estuviera descomponiéndose como un cadáver.

 Pero nadie la veía triste o desanimada, sino todo lo contrario: feliz por lograr sufrir por amor a Cristo y por la conversión de los pecadores. Y cosa rara: a pesar de que su enfermedad era tan destructora, se sentía a su alrededor un aroma agradable y que llenaba el alma de deseos de rezar y de meditar.

 En 1421, o sea 12 años antes de su muerte, las autoridades civiles de Schiedam (su pueblo) publicaron un documento que decía: "Certificamos por las declaraciones de muchos testigos, que durante los últimos siete años, Liduvina no ha comido ni bebido nada, y que así lo hace actualmente. Vive únicamente de la Sagrada Comunión que recibe".

 Santa Liduvina, paralizada y sufriendo espantosamente en su lecho de enferma, recibió de Dios los dones de anunciar el futuro a muchas personas y de curar a numerosos enfermos, orando por ellos. A los 12 años de estar enferma y sufriendo, empezó a tener éxtasis y visiones. Mientras el cuerpo quedaba como sin vida, en los éxtasis conversaba con Dios, con la Sma. Virgen y con su Angel de la Guarda. Unas veces recibía de Dios la gracia de poder presenciar los sufrimientos que Jesucristo padeció en su Santísima Pasión. Otras veces contemplaba los sufrimientos de las almas del purgatorio, y en algunas ocasiones le permitían ver algunos de los goces que nos esperan en el cielo.

 Dicen los que escribieron su biografía que después de cada éxtasis se afirmaba más y más en su "vocación" de salvar almas por medio de su sufrimiento ofrecidos a Dios, y que al finalizar cada una de estas visiones aumentaban los dolores de sus enfermedades pero aumentaba también el amor con el que ofrecía todo por Nuestro Señor.

 Cambiaron al santo párroco que tanto la ayudaba, por otro menos santo y comprensivo, quien empezó a decir que Liduvina era una mentirosa que inventaba lo que decía. El pueblo se levantó en revolución para defender a su santa y las autoridades para evitar problemas, nombraron una comisión investigadora compuesta por personalidades muy serias. Los investigadores declararon que ella decía toda la verdad y que su caso era algo extraordinario que no podía explicarse sin una intervención sobrenatural. Y así la fama de la santa creció y se propagó.

 En los últimos siete meses Santa Liduvina no pudo dormir ni siquiera una hora a causa de sus tremendos dolores. Pero no cesaba de elevar su oración a Dios, uniendo sus sufrimientos a los padecimientos de Cristo en la Cruz.

 Y el 14 de abril de 1433, día de Pascua de Resurrección poco antes de las tres de la tarde, pasó santamente a la eternidad. La última petición que le hizo al médico antes de morir fue que su casa la convirtieran en hospital para pobres. Y así se hizo.

 Su fama se extendió ya en vida por muchos sitios y después de muerta sus milagros la hicieron muy popular. Tiene un gran templo en Schiedam. Tuvo el honor de que su biografía la escribiera el escritor Tomás de Kempis, autor del famoso libro "La imitación de Cristo".

 Esta santa es la Patrona de los enfermos crónicos, ella nos enseña a aprovechar la enfermedad para pagar nuestros pecados, convertir pecadores y conseguir un gran premio en el cielo. Aunque no tiene canonización oficial, su culto fue confirmado el 14 de marzo de 1890 por el Papa León XIII, el decreto de Roma al declararla santa dice: Santa Liduvina fue "un prodigio de sufrimiento humano y de paciencia heroica".

 Santa Liduvina es también patrona de los enfermos con sufrimiento prolongado, del patinaje sobre hielo, de Schiedam (Holanda) y es invocada contra los males corporales.

 Señor y Padre Nuestro, que por la intercesión de Santa Liduvina alcancemos la gracia de aceptar con paciencia y amor nuestros sufrimientos como pago por nuestros pecados y también para que logremos conseguir la conversión y salvación de muchos pecadores. Por Jesucristo Nuestro Señor, Santa Liduvina, ruega por nosotros. Amén.


Para verlo en YouTube

Santa Liduvina

lunes, 6 de abril de 2026

Lunes del Angel

Lunes del Angel 


El día de hoy, segundo día de la Octava de Pascua, nuestra Iglesia celebra el ‘Lunes del Ángel’.

 Nos encontramos en el periodo litúrgico de la octava de Pascua que comienza el Domingo de Resurrección y se extiende hasta el siguiente domingo, conocido como el Domingo de la Divina Misericordia.

 Dentro de la octava encontramos la celebración llamada “El lunes del Angel”, que es el primer lunes después de la pascua, llamado así para que ningún cristiano olvide que fue un ángel el encargado de anunciar a las mujeres que habían acudido al sepulcro que Cristo ya no debía ser contado más entre los muertos. En este día, la Iglesia invita a los fieles a prolongar la alegría del Domingo de Resurrección, a renovar la fe en el Cristo Resucitado y a dejar que la esperanza pascual transforme la vida cotidiana. En muchos países se vive como un día de alegría cristiana, de convivencia y de descanso después de las intensas celebraciones de la Semana Santa.

 Si consideramos por un momento que cada detalle en torno a la Resurrección del Señor está repleto de sentido, no podemos sino darle gracias a Dios, quien envía mensajeros -a sus ángeles- para anunciar las grandezas del plan de salvación. Es a través de ellos como los hombres hemos podido conocer importantes acontecimientos y aspectos de la providencia amorosa del Creador.

 El 4 de abril de 1994, lunes de la Octava de Pascua, el papa San Juan Pablo II tras el rezo del Regina Coeli dijo lo siguiente: «¿Por qué se le llama así? Me parece que es acertado ese nombre: lunes del ángel. Conviene dejar un poco de espacio a este ángel, que dijo desde lo más profundo del sepulcro: “ha resucitado” ... Estas palabras —Ha resucitado— eran muy difíciles de pronunciar, de expresar, para una persona humana. También las mujeres que fueron al sepulcro lo encontraron vacío, pero no pudieron decir: Ha resucitado, sólo afirmaron que el sepulcro estaba vacío. El ángel dice más: “no está aquí, ha resucitado”».

 Y así lo narra el Evangelio según San Mateo: «El ángel tomó la palabra y les dijo a las mujeres: “Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho”» (Mt 28, 5-7).

 El “Lunes del Ángel” correspondiente al 5 de abril de 2010 el papa Benedicto XVI insistía en que la alegría pascual debe ir unida a la búsqueda de la verdad y a una vida coherente con el Evangelio. Celebrar el lunes después de Pascua implica confiar en que la última palabra no la tiene la muerte, sino el amor de Dios manifestado en Cristo. Continúo insistiendo en que la fe cristiana se sostiene en el testimonio de quienes encontraron al Resucitado y de los mensajeros celestiales. Para él, el ángel del sepulcro es signo de que Dios irrumpe en la historia para abrir un camino nuevo.

 2 de abril de 2018, en su homilía del Regina Coeli, el Papa Francisco subrayó el sentido profundo de la presencia del ángel en la Resurrección, al señalar: “Así como fue un ángel, Gabriel, quien anunció la Encarnación del Verbo, tampoco bastaba una palabra humana para anunciar por primera vez la Resurrección”. El papa dijo que la Resurrección no es solo un recuerdo del pasado, sino un acontecimiento vivo que puede cambiar la vida cuando se abre el corazón a Cristo. Por eso, en este día invita a contemplar el sepulcro vacío, a escuchar la voz del ángel y a llevar a los demás la buena noticia de que el Señor está vivo.

 Es importante recordar que los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad. Son seres personales e inmortales; carecen de corporalidad y, por estar en presencia de Dios eternamente, superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo es el centro y cabeza de los ángeles y estos le obedecen porque aman la voluntad de Dios. Por eso, Dios los hizo mensajeros de sus designios de salvación.

 Algo importante de recordar, desde hoy y hasta el final de la Pascua en Pentecostés, se recita la oración del Regina Coeli en vez del Ángelus. En el 2009, el Papa Emérito Benedicto XVI señaló que el “Alégrate, María” pronunciado por el ángel resuena en una invitación a la alegría: “Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia, quia surrexit Dominus vere, alleluia”, es decir “Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya, porque verdaderamente el Señor ha resucitado, aleluya”.

 

Para la reflexión:

¿Como hemos tomado nuestro papel de ser anunciadores de Cristo resucitado?

 

Señor Resucitado, en este día en que recordamos el anuncio del ángel, llenas nuestro corazón de alegría y luz. Que la noticia de Tu victoria sobre la muerte renueve nuestra fe, fortalezca nuestra esperanza y encienda en nosotros el amor que transforma. Como el ángel que llevó la buena nueva, haznos mensajeros de paz, portadores de consuelo y testigos de Tu presencia viva en el mundo. Acompáñanos en cada paso, guíanos con Tu luz y enséñanos a vivir con gratitud y confianza. Amén.


 Lunes del Ángel , Octava de Pascua - YouTube

14 de Abril, Santa Liduvina

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