El 24 de Octubre, nuestra Iglesia recuerda a San Antonio María Claret, Obispo,
fundador de los Misioneros hijos del inmaculado Corazón de María (Claretianos). Año 1870, España.
Fue el quinto hijo de los Españoles Juan Claret y de Josefa Clarà, nace el 23 de Octubre de 1807 en Sallent, Barcelona. Fue bautizado como Antonio, y en su ordenación episcopal, incluyo el nombre de María en el suyo por devoción a la madre de Jesucristo. Trabajó en los telares de su padre desde los doce años, a los diecisiete, su padre lo envía a la escuela Comercial de La Lonja en Barcelona para apoyar su carrera como industrial textil. A pesar de su prometedor futuro, después de cuatro años regresa a Sallent, su pueblo natal, e ingresa en el seminario de Vich, tenía 22 años. Se ordenó sacerdote en 1835.
Viajará mucho por las tierras catalanas desde 1843 hasta que es enviado por el obispado a Canarias. Fundó la Librería Religiosa a través de la cual intenta luchar a favor de la fidelidad a la religión católica dentro del país. En 1849 regresa a Vich, donde funda la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María junto con otros 5 sacerdotes y casi inmediatamente recibe la notificación de su nombramiento como arzobispo de Santiago de Cuba el 20 de mayo de 1850 a donde se traslada un año después.
En Cuba, en 1855 con la madre
María Antonia París, fundó el Inmaculado Corazón de María, al año siguiente,
sufre un atentado durante una visita a Holguín. Poco después vuelve a España al
ser nombrado confesor de la reina Isabel II.
Con motivo de la revolución de 1868 tiene que exiliarse a París junto con la reina, donde funda las Conferencias de la Sagrada Familia. Participa en la preparación del Concilio Vaticano I en el que interviene defendiendo la infalibilidad pontificia. Posteriormente se traslada a la comunidad que sus misioneros tienen en Prades (Francia), pero tendrá que refugiarse en la abadía de Fontfroide al ser perseguido por motivo de sus vínculos políticos con la corte de Isabel II.
¿Qué podemos aprender de San
Antonio María Claret?
A pesar de tener un futuro
prometedor y próspero en la industria textil, tuvo la valentía de renunciar a
sus ambiciones personales para responder al llamado de Dios cuando sintió su
verdadera vocación a los 22 años. Su ejemplo nos muestra que es Dios quien nos
llama, pero que nosotros debemos responder con honestidad a ese llamado. San Antonio
supo usar de manera creativa los medios para evangelizar utilizando las
herramientas de su época (creó la Librería Religiosa y difundió la prensa
católica) para llevar el mensaje de la fe de manera masiva e innovadora, que
nos nos asuste la tecnología, mas bien que aprendamos a controlarla y usarla
para llevar la palabra de Dios a los confines de la tierra.
Para la reflexión:
¿De qué manera puedo poner hoy mis talentos, mi profesión o mis recursos cotidianos al servicio de mi comunidad y de los que más lo necesitan?
Dios nuestro, que fortaleciste al obispo san Antonio María con admirable
caridad y paciencia para evangelizar a los pueblos, concédenos, por su
intercesión, la gracia de buscar lo que te agrada y trabajar incansablemente en
ganar para Cristo a los hermanos. Por Jesucristo Nuestro Señor, San Antonio María
Claret, ruega por nosotros. Amén.

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