El 5 de Febrero, nuestra
Iglesia celebra la Memoria Litúrgica de Santa Águeda de Catania. De memoria
litúrgica. Virgen y Mártir. Patrona de las enfermeras. Año 251, Italia.
También conocida como Santa
Ágata de Sicilia o Santa Gadea. Águeda (Ágata) Significa: Aquella que es buena
y virtuosa, es de origen griego. Fue una joven siciliana de una familia
distinguida y de singular belleza que vivió en el siglo III. El senador
Quintianus intentó poseerla aprovechando las persecuciones que el emperador
Decio realizó contra los cristianos. El Senador fue rechazado por la joven que
ya se había comprometido con Jesucristo. Quintianus intentó con ayuda de una
mala mujer, Afrodisia, convencer a la joven Águeda, pero esta no cedió.
El Senador en venganza por no
conseguir sus placeres la envía a una casa de prostitución, donde
milagrosamente conserva su virginidad. Aún más enfurecido, ordenó que
torturaran a la joven y que le cortaran los senos. La respuesta de la Santa fue
"Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con
el que de niño te alimentaste?". Aunque en una visión vio a San Pedro y
este curó sus heridas, siguió siendo torturada y fue arrojada sobre carbones al
rojo vivo en la ciudad de Catania, Sicilia (Italia). Además, se dice que lanzó
un gran grito de alegría al expirar, dando gracias a Dios.
Según cuentan el volcán Etna
hizo erupción un año después de la muerte de la Santa en el 250 y los
pobladores de Catania pidieron su intercesión logrando detener la lava a las
puertas de la ciudad. Desde entonces es patrona de Catania y de toda Sicilia y
de los alrededores del volcán e invocada para prevenir los daños del fuego,
rayos y volcanes. También se recurre a ella con los males de los pechos, partos
difíciles y problemas con la lactancia. En general se la considera protectora
de las mujeres. En el País Vasco se le atribuye una faceta sanadora. Es la
Patrona de las enfermeras y fue meritoria de la palma del martirio con la que
se suele representar.
Se la ha representado en el
martirio, colgada cabeza abajo, con el verdugo armado de tenazas y retorciendo
su seno. También sosteniendo ella misma la tenaza y un ángel con sus senos en
una bandeja o ella misma portando la bandeja con sus pechos. La escena de la
curación por San Pedro también se ha representado.
A menudo se la representa como
protectora contra el fuego, con lo que lleva una antorcha o bastón en llamas, o
una vela, intentado extinguir el incendio.
¡Oh, santa Águeda, tú que
tanto padeciste, ayúdanos a ser fuertes como Tú ante el enemigo, que después de
los más duros martirios, y antes de entregar tu alma, fuiste confortada por
Dios misericordioso! Intercede por nosotros ante el padre todopoderoso para que
nos tome bajo su cuidado y amparo, y nos otorgue la salud del cuerpo, la mente
y el alma, que por su infinita bondad y clemencia nos socorra en los momentos
difíciles. Por Jesucristo, nuestro Señor, Santa Águeda, ruega por nosotros.
Amén.
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